2 mar 2009

Heaven's eyes will never dry...



Whose tears on a gaping voice
Who's stretching arms match
The hunger of mine
There lips will they never join
But always draw me closer
And further entwined
With a promise dealer understand
All freedoms fade away
To a point of view
Where many different pathways meet
And we're standing on this precipice
With nothing much to gain save
But the deep blue screams
Of falling dreams
With our next move

Heaven hide your eyes
Heaven's eyes will never dry

The shades of a thousand steel
Come flashing by my face
In the fury of war
In desolation and abandoned fields
The hungry make their stand
When they'll stand for no more
Hear the passion in their voices
See the heaven in their eyes
Their hopes and schemes are waiting
Dreams of less than paradise
And sometimes we make promises
We never mean to keep
For blackmail is the only deal
A promise dealer sees

Heaven hide your eyes
Heaven's eyes will never dry

1 mar 2009

Absolutely nothing


"Me marchaba ahora sin haber conocido nada de lo que confusamente esperaba: la vida en su plenitud, la alegría, el interés profundo, el amor. De la casa de la calle Aribau no me llevaba nada. Al menos, así creía yo entonces."
.
Carmen Laforet
.
¿Nada? La terrible verdad no sospechada...
.

Mágico fluido vital: la fiebre eterna del alma humana


METAL PESADO, de Carlos Marzal

Igual que sucedía, siendo niños,
con las mágicas gotas de mercurio,
que se multiplicaban imposibles
en una perturbada geometría,
al romperse el termómetro, y daban a la fiebre
una pátina más de irrealidad,
el clima incomprensible de los relojes blandos.
Algo de ese fenómeno concierne a nuestra alma.
En un sentido estricto, cada cual
es obra de un sinfín de multiplicaciones,
de errores de la especie, de conquistas
contra la oscuridad. Un individuo
es en su anonimato una obra de arte,
un atávico mapa del tesoro
tatuado en la piel de las genealogías
y que lleva hasta él mismo a sangre y fuego.
No hay nada que no hayamos recibido
ni nada que no demos en herencia.
Existe una razón para sentir orgullo
en mitad de esta fiebre que no acaba.
Somos custodios de un metal pesado,
lujosas gotas de mercurio amante.

28 feb 2009

La voz precisa...


Sella tú con tus labios, éstos míos.
Pon tu mano en mi mano.
O deja que acaricie tu cabello,
tus mejillas, tu frente,
mientras hundo mis ojos en tus ojos,
en la insondable luz de tu mirada.
Deja que, así, te exprese,
cuando huyen las palabras
-ay, expresión del tacto,única voz precisa-,
deja que, así, te exprese mi ternura.

Vicente Gaos

25 feb 2009

La escarcha mutua (Luis Rosales)


¿No piensas tú que todo ha sido un sueño,
pues no es posible que sea real esta ventura infinitiva
que nosotros tenemos,
y llena nuestras vidas igual que el aire llena una habitación,
sin dejar un vacío,
ni una sombra de nieve en nuestros labios?
¿No piensas tú que las imágenes del sueño son migajas de
ayer,
humo que se deslíe de unas sombras
que hemos vivido en otro tiempo,
y tal vez
con distintos amantes que van superponiéndose en nuestros
ojos
como el tronco de un árbol se hace con diferentes capas de
madera?
¿No piensas tú que los amores que tuvimos,
los amores que hemos ido enterrando al largo del vivir,
se interfieren entrelazándose
y a veces son lianas de apretura y verdor
y a veces son de escarcha mutua?
Cuando te veo reír hay ocasiones en que no sé por qué te ríes,
por quién estás riendo,
y algunas veces,
de igual modo,
cuando se sobreponen nuestros cuerpos,
se me empaña la vista
ya que para llegar hasta tu origen
tengo que compartirte
-lo sé muy bien sabido-,
tengo que compartirte con distintas personas,
tus padres, tus amigos, tus amantes,
y sufro
y no me importa
porque tengo que hacerlo,
es necesario,
amiga mía,
lo mismo que al entrar por vez primera en una casa donde
vas a vivir,
los ojos agolpados se quedan huérfanos de nacimiento
pues necesitan ver lo que no han conocido,
lo que no he conocido de tu vida anterior
y tengo que hacer mío pues ya me constituye por amarte.

La vida es una herencia sucesiva
y yo sé que he heredado tu cuerpo,
tus palabras,
tus sombras,
y por eso cuando estoy a tu lado
siento a veces una habilitación desconectada como si me
movieran las raíces,
pero siento también una alegría hecha de imágenes
superpuestas
que se organizan en mi memoria como un collage
y esto suele pasarme entrando en nuestra casa,
pues entonces recuerdo
que hemos vivido anteriormente
-¿con quién lo hemos vivido?-,
muy quietecitos en un diván
ligeramente verde y ahora estoy viendo otro ligeramente
gris,
y los colores se confunden en mi retina,
y el tiempo se convierte en un hotel con las habitaciones
incomunicadas,
pues recuerdo,
y nunca dejo de recordar,
que nosotros hemos estado muy quietecitos y muchas veces
en una casa ajena y con jardines que era una prohibición,
una casa con discos en las sillas y cartas de navegar en las
paredes,
y en ella era imposible naufragar,
y nunca naufragamos,
ni podíamos hacerlo puesto que en el diván ligeramente
verde
siempre estábamos saludándonos como los barcos se saludan
en la lejanía,
y tú me hablabas a todas horas del mismo tema
pues el dolor es igual que el invierno,
y las palabras se iban quedando quietas en tu boca,
quietas y diluyéndose
como las flores en un vaso.

Hay nombres que es difícil recordarlos
y nombres que llevamos con nosotros como se lleva un traje,
pero no debes olvidar que aquellos días eran de luto,
y así empezó nuestra ventura,
esta ventura un poco amordazada
que tuvo nombre ajeno en su partida de bautismo,
¡no puedes olvidarlo!
no puedes olvidar que la fidelidad a una agonía
hizo que nos amáramos de una manera extraña
igual que la respiración se convierte en silencio junto a una
cama de hospital.
La muerte todo lo hermosea
y el luto iba creciendo entre nosotros,
creciendo y habitándonos,
y nuestros ojos se coagulaban al mirarse
porque durante mucho tiempo, amiga mía, fuimos los brazos
de una cruz.
Así tenía que ser
ya que lo verdadero es como un río
y el agua va tomando la forma de su cauce;
así debía de ser
ya que lo verdadero es como un molde
que da su forma a todo lo existente
¡y hay tantas cosas en la vida que se viven así desde un
hueco anterior que las sitúa
y les da su lugar en la tierra!
y hay tantas cosas nuestras que nacieron de un hueco,
y no sé si han pasado, ¡no lo sé!,
pues sólo tú puedes decirme
si hay algo entre nosotros que no ha nacido para morir
y es perdurable,
lo mismo que ese nombre o ese hombre que dio su forma
a nuestro amor
cuando sólo era un hueco bajo tierra,
esto es: una verdad,
que aún dice sus palabras en nosotros,
que aún vive, pero sólo entre nosotros, para siempre jamás.
.

24 feb 2009

Desfacer entuertos


DISQUISICIÓN EN EL INSOMNIO, de Carlos Drummond de Andrade

¿Qué es locura: ser caballero andante
o seguirlo como escudero?
¿De él o yo, quién es loco verdadero?
¿El que, despierto, sueña insanamente?
¿El que, aunque esté vendado,
sigue el sueño y ve lo real
de un loco por las brujas embrujado?
Heme, tal vez, único demente
y sabiéndome tal, fuera de quicio,
soy —insensato— un loco de juicio.
.

23 feb 2009

Equipaje


Mantén, camino, tú, la esperanza.

Van cayendo los días
en las secas cunetas de mis años,
pasan las estaciones,
otros son los viajeros que hoy marchan a mi lado,
ha caído algún árbol que estuvo antes erguido
y las aves que perdieron el rumbo
vuelan ya de regreso.

Manténte tú, camino,
con cansancio y con sed, con hambre y con deseo,
y dame tus placeres,
tu empinada hermosura hacia el ocaso.

Irene Sánchez Carrón

21 feb 2009

¡Parásita insaciable, necrófaga voraz!

De Flor Alba Uribe:

Nos toma sin un porqué,
sin hora señalada,
sin un tímido ademán sobre la espalda;
franquea el instante su presencia advenediza,
pálida huésped
con su viudez de fiesta.
Y se asila en silencio,
fibra a fibra
se instala en nuestro lecho y nuestra mesa,
trasgrede todo muro, toda puerta
donde el alma se defiende
en pro y en contra.
¡Ah, tristeza!
¡Tristeza!
Parásita insaciable,
necrófaga voraz,
te nutres de pretérito, revuelcas viejas ruinas.
Exhumas, siempre exhumas
las desoladas momias
que celan y vigilan batallas y naufragios,
soberbios esqueletos
de fracasadas fugas.
Engulles los despojos, cadáveres de sueños,
una pena extraviada, un rencor que no te atañe.
Entonces
lloramos la certeza
de un río subterráneo
que crece entre los huesos
y mucho más adentro.
Y el río se vuelve mar, y el mar se torna eco
que repite honda tras honda
idéntico lamento.

20 feb 2009

"Curse life", de Shape of Despair

Entheos


UNA HISTORIA VULGAR, de Vicente Gallego:

Qué extraño es de repente todo esto
cuando te pasa a ti: que se arruine la carne,
que el entusiasmo falle, esos dos baluartes
que jamás se rindieron, ni siquiera
cuando todo tembló en algún momento.
La realidad te alcanza, y el mundo te parece
un chicle masticado que molesta
retener en la boca sin sabor. Vas llegando
donde jamás pensaste que llegaras,
porque no piensa el joven seriamente
—y ése ha sido el regalo más grande de la vida—
que su destino sea el deterioro.
Es vulgar esta historia como aquellas
que leías distante en los versos ajenos:
otro hombre comprende que ha gastado
para siempre la parte más hermosa
y también la más breve de su tiempo.
Es vulgar esta historia,
y al mundo no le importa.
Lo que tiene de nuevo es que por fin
ese hombre eres tú.

16 feb 2009

Intus Nero, foris Cato


--¿Por qué nosotros? --preguntó don Ibrahim.
Peregil lo miró a los ojos, y por una décima de segundo advirtió la ansiedad que también latía allá, al fondo, oculta tras las pupilas dilatadas y tristes de su interlocutor. Tragó saliva antes de pasarse el dedo entre la piel y el cuello de la camisa, y volvió a mirar el cigarro del gordo y proscrito abogado, la nariz rota del Potro, el lunar postizo de la Niña. Con lo que le quedaba en el bolsillo, aquello era a cuanto podía aspirar: tres matados en dique seco, mejores para un asilo que para la calle. Restos del naufragio. Desechos de tienta.
--Sois los mejores --respondió, ruborizándose.

Fragmento de LA PIEL DEL TAMBOR,
de Arturo Pérez-Reverte

11 feb 2009

Frozen


BARAJANDO RECUERDOS, de Claribel Alegría

Barajando recuerdos
me encontré con el tuyo.
No dolía.
Lo saqué de su estuche,
sacudí sus raíces
en el viento,
lo puse a contraluz:
Era un cristal pulido
reflejando peces de colores,
una flor sin espinas
que no ardía.
Lo arrojé contra el muro
y sonó la sirena de mi alarma.
¿Quién apagó su lumbre?
¿Quién le quitó su filo
a mi recuerdo-lanza
que yo amaba?

6 feb 2009

Pluscuamperfecto de futuro


Fragmento de un bello poema de Carlos Marzal:

Cuando deje las sábanas, mañana,
pensaré que mi sueño de la noche
no ha sido sólo un sueño
y que lo que me aguarda no es la huraña
mañana de mañana.
[...]
Seré un huésped del tiempo, un invitado
que aspira a estar contento y al cuidado
de las horas, hasta lograr que el tiempo
sea por fin mi líquido elemento,
y no un andén desierto en que aguardar
trenes de paso hacia ningún lugar,
cansado, el pensamiento, de sentir,
y de pensar, cansado el sentimiento.
Toda la peor vida de la vida,
que a veces es la única que ocurre,
le habrá ocurrido a un yo que no conozco,
un yo que a fuerza de desconocido
convierte en no vivido lo vivido,
y el yo que reconozco, el que comparte
la vida preferida
(ésa que ha estado siempre en otra parte)
será mi yo más mío.
Y la vida que venga será fácil,
o lo parecerá (que más me da)
será la dulce vida,
y por dulzura y por facilidad
será una eternidad mientras me dura,
aunque sólo me dure un día más.
Por eso, más que un día,
mi día de mañana es el proyecto
de un tiempo por llegar:
es el pluscuamperfecto de futuro.
Ya sólo hay que aprenderlo a conjugar.

4 feb 2009

Acti labores iucundi: del tiempo largo


A veces, en raros
instantes, se abre, talud
real y enorme, el tiempo
transcurrido.
Y no es entonces
breve el tiempo. Como el pájaro
al elevarse abarca con sus alas
un diminuto pueblo o costerío,
la inmensidad de lo vivido arrecia,
y se mira remoto el ayer próximo,
en que el pico ávido bajaba
en busca de alimento.
¡Qué eternidad
de soles ya vividos! ¡Y qué completa
ausencia de nostalgia! Para crecer
se vive. Para nacer de nuevo
y rehacer la mala copia original.
Para crecer, se sufre. No se quiere
volver atrás, ni tan siquiera al tiempo
rumoreante de la juventud.
Que no para que el rostro
luzca lozano y terso se ha vivido.
No para atraer por siempre con el fuego
de la mirada, no con el alma en vilo,
por siempre se ha de estar.
De cierto modo
la juventud es también como una cierta
decrepitud: un ser informe,
larva, debatíase, qué peligrosamente
amenazado. Se vivió. se salió,
quién sabe cómo, del hueco,
de la trampa:
valió el otro
del bosque de la vida, el pleno encanto
de los claros del sol entre lo umbrío
para pagar su precio: lo tanto
costó poco; poco el sufrir inmenso
para esta dádiva: al rostro
orne la arruga como el pecho la cinta coloreada
de un guerrero
o como al niño la medalla premia
por la humilde labor.
Como el avaro
el peso de un tesoro, encorva
la espalda anciana el peso
del vivir.
Mas ya, arriba,
a la salida, ya, se mira
hacia atrás sonriendo, renacido,
como agrietada cáscara el polluelo,
ya se van desligando las amarras,
del extraño navío, y como novio trémulo
locamente lo incierto hace señales.

Costó dolor, muerte costó, la vida.
Y al tiempo, breve o largo, siempre corto,
como el relámpago del amor, se le mira
ya sin recelo ni amargura
como a las heridas de la mano, en el arduo
aprender de su oficio,
contempla el aprendiz.

Bella es toda partida.

Fina García Marruz

1 feb 2009

"Propósito infernal": por el río del olvido...


Poema de Tina Suárez Rojas:
Nadaré,
ya lo creo que nadaré,
los doscientos metros braza
de una a otra ribera del Leteo.

Y apartado para siempre de mi vida
tu recuerdo.
Batiré por vez primera
la plusmarca del olvido.
.