29 abr 2009

Quise


Quise mirar el mundo con tus ojos
ilusionados, nuevos,
verdes en su fondo
como la primavera.

Entré en tu cuerpo lleno de esperanza
para admirar tanto prodigio desde
el claro mirador de tus pupilas.

Y fuiste tú la que acabaste viendo
el fracaso del mundo con las mías.

Ángel González

27 abr 2009

Tiempo incierto sobre falso ataque


Media hora antes contempló por sexta vez su imagen en el espejo, obteniendo una impresión satisfactoria. Pocos de sus conocidos ofrecían semejante aspecto a su edad. De lejos se le habría tomado por un joven, debido a su delgadez y agilidad de movimientos, conservados por el ejercicio continuo de la profesión. Se había rasurado a conciencia con su vieja navaja inglesa de mango de marfil, y recortado más cuidadosamente que de costumbre el fino bigote gris. El pelo blanco, algo rizado en la nuca y las sienes, estaba peinado hacia atrás con sumo esmero; la raya, alta y a la izquierda, era tan impecable como si hubiera sido trazada con ayuda de una regla.
Se encontraba de buen ánimo, ilusionado como un cadete que, estrenando uniforme, acudiese a su primera cita. Lejos de incomodarle aquella casi olvidada sensación, se recreaba en ella, complacido. Cogió su único frasco de agua de colonia y dejó caer unas gotas en las manos, palmeándose después las mejillas con el discreto aroma. Las arrugas que rodeaban sus ojos grises se acenturaron en una íntima sonrisa.
Por descontado, nada equívoco esperaba de la cita. Jaime Astarloa era demasiado consciente de la situación como para albergar estúpidos ensueños. Sin embargo, no se le escapaba que todo aquello encerraba un especial atractivo. Que por primera vez en su vida tuviese por cliente a una mujer, y que ésta fuese precisamente Adela de Otero, daba a la situación un singular matiz que en su fuero interno calificaba de estético, aunque sin saber muy bien por qué. El hecho de que su nuevo cliente perteneciera al sexo opuesto era algo que ya tenía asumido; dominada la inicial resistencia, rechazados los prejuicios hasta un rincón en el que apenas se les oía protestar débilmente, su lugar era ocupado ahora por la grata sensación de que algo nuevo estaba ocurriendo en su hasta entonces monótona existencia. Y el maestro de esgrima se abandonaba, complacido, a lo que se le antojaba un otoñal e inofensivo escarceo, un sutil juego de sentimientos recién recobrados, en dónde él sería único protagonista consciente.

Fragmento de “El maestro de esgrima”, de Arturo Pérez-Reverte

23 abr 2009

Ce joli monde



Bones sinking like stones
All that we've fought for
All these places we've grown
All of us are done for
And we live in a beautiful world
Yeah we do, yeah we do
We live in a beautiful world
Bones sinking like stones
All that we've fought for
All these places we've grown
All of us are done for
And we live in a beautiful world
Yeah we do, yeah we do
We live in a beautiful world
And we live in a beautiful world
Yeah we do, yeah we do
We live in a beautiful world
Oh all that I know
There's nothing here to run from
'Cos yeah, everybody here's got somebody to lean on.

18 abr 2009

Anuncio de primavera


Mi vida está hecha de noches,
de lágrimas de estrellas, de lunas
frías y silenciosas.
Como un ángel de las tinieblas
se acostumbraron mis ojos a las calles
oscuras, a la penumbra de los bares,
a la luz, de neón, artificial.
Gentes, recién llegadas de la tarde,
aseguran que volvió la primavera
y en mi ropero sólo hay trajes negros,
presentimientos negros,
máscaras de amargura.
Señora de los Cielos Luminosos,
cuando no sea un maldito
me haré unas alas
—como Ícaro—
e intentaré volar al sol.

.
Javier Salvago

Michelangelo Merisi da Caravaggio

15 abr 2009

Ab abrupto (la luz)

No se puede prever. Sucede siempre
cuando menos lo esperas. Puede pasar que vayas
por la calle, deprisa, porque se te hace tarde
para echar una carta en correos, o que
te encuentres en tu casa por la noche, leyendo
un libro que no acaba de convencerte; puede
acontecer también que sea verano
y que te hayas sentado en la terraza
de una cafetería, o que sea invierno y llueva
y te duelan los huesos; que estés triste o cansado,
que tengas treinta años o que tengas sesenta.
Resulta imprevisible. Nunca sabes
cuándo ni cómo ocurrirá.
Transcurre
tu vida igual que ayer, común y cotidiana.
"Un día más", te dices. Y de pronto,
se desata una luz poderosísima
en tu interior, y dejas de ser el hombre que eras
hace sólo un momento. El mundo, ahora,
es para ti distinto. Se dilata
mágicamente el tiempo, como en aquellos días
tan largos de la infancia, y respiras al margen
de su oscuro fluir y de su daño.
Praderas del presente, por las que vagas libre
de cuidados y culpas. Una acuidad insólita
te habita el ser: todo está claro, todo
ocupa su lugar, todo coincide, y tú,
sin lucha, lo comprendes.
Tal vez dura
un instante el milagro; después las cosas vuelven
a ser como eran antes de que esa luz te diera
tanta verdad, tanta misericordia.
Mas te sientes conforme, limpio, feliz, salvado,
lleno de gratitud. Y cantas, cantas.

Eloy Sánchez Rosillo

10 abr 2009

Generación espontánea


Otro poema de Vicente Gallego:

Este día nublado invita al odio,
predispone a estar triste sin motivo,
a insistir por capricho en el dolor.
Y sin embargo el viento, y esta lluvia,
suenan hoy en mi alma de una forma
que a mí mismo me asombra, y hallo paz
en las cosas que ayer me perturbaban,
y hasta el negro del cielo me parece
un hermoso color.
Cuando no soportamos la tristeza,
a menudo nos salva una alegría
que nace de sí misma sin motivo,
y esa dicha es tan rara, y es tan pura,
como la flor que crece sobre el agua:
sin raíz ni cuidados que atenúen
nuestro limpio estupor.
.

Soledades


Nos van dejando solos los mayores. Se irán
la fresca juventud y los amores cálidos.
Y partirán de pronto, sucederán qué cosas,
propiciarán qué cartas, y qué libros amargos.
Alzando va ya el tiempo la alta torre
de la soledad, que nubla el cielo.
Y nos llama la sombra con su mano enemiga.
Y se adentra en lo oscuro
nuestra herida memoria.
Ya nos lleva la vida por senda entenebrada,
solos ante la destrucción de cuanto amamos.
Y ese viento que ahuyenta las estrellas...
.
Felipe Benítez Reyes

7 abr 2009

Un últim adéu...

Els germans Cavanagh se la van dedicar a la seva mare, jo te la dedico a tu, padrina. T'estimo.



How I needed you
How I grieve now you're gone
In my dreams I see you
I awake so alone
I know you didn't want to leave
Your heart yearned to stay
But the strength I always loved in you
Finally gave way
Somehow I knew you would leave me this way
Somehow I knew you could never, never stay
And in the early morning light
After a silent peaceful night
You took my heart away
And my being
In my dreams I can see you
I can tell you how I feel
In my dreams I can hold you
And it feels so real
I still feel the pain
I still feel your love
I still feel the pain
I still feel your love
And somehow I knew you could never, never stay
And somehow I knew you would leave me
And in the early morning light
After a silent peaceful night
You took my heart away
Oh I wish, I wish you could have stayed

5 abr 2009

Requiescat in pace

Nada importa nada


Si algo enseñan los años
es la poca importancia
que tiene todo.
Todo,
tarde o temprano, pasa.
El amor, que se va
como viene. La vaga
juventud, con sus sueños,
sus grandes esperanzas.
Días de vino y rosas,
épocas de abundancia
del corazón. El brillo.
La belleza. Las ganas
de llevarse a la vida
por delante. Las fatuas
ilusiones
—estrellas
que de pronto se apagan
y nos dejan en una
noche oscura del alma—.
El dolor que creías
interminable. El ansia
por conseguir aquello
que, conseguido, es nada.
La vanidad, sus pompas:
gloria, fortuna, fama,
uno mismo, sus obras,
sombras de un sueño, escarcha,
rocío de una noche
que el sol de otra mañana
derrite, vanidades,
espejismos, fantasmas...
Si algo enseñan los años
es que todo se acaba.
Que nada, en este juego,
dura ni importa nada.


Javier Salvago