15 ene 2009

Porque no somos dioses: "Al final"


De Irene Sánchez Carrón:

"Los ojos ven, el corazón presiente." Octavio Paz

Que pocas cosas duelen. Digamos, por ejemplo,
que se puede no amar de repente y no duele.
Duele el amor si pasa
hirviendo por las venas.
Duele la soledad,
latigazo de hielo.
El desamor no duele. Es visita esperada.
No duele el desencanto. Es tan sólo algo incómodo.
Somos así, mortales
irremediablemente,
sin duda acostumbrados
a que todo termine.

2 comentarios:

Diego Jurado dijo...

Hola Mireia.
Sólo duele el amar. Pero es intenso ese dolor. Es un placer sentirlo cuandose siente de verdad. Mejor tenido que perdido. Una gran emoción.
Qué grandees Octavio az.
Un saludo.
Dieo

Crestfallen dijo...

Gracias por pasarte por aquí, Diego, y dejar comentario.

El amor y el dolor suelen ir de la mano, pero difiero en que el amor duela. Matizo: duele el perderlo (o no conseguirlo), ese proceso de "luto" que todo mortal ha vivido, puesto que el amor no correspondido es algo que siempre ha existido y siempre existirá. Pero el amor sano y pleno no duele, y solo ese es auténtico placer, según mi opinión. Difícil encontrarlo, sí, pero esto ya es harina de otro costal...
Vamos, como dice el poema, que todo tiene un final, y en este siempre hay lágrimas y dolor.

Saludos de vuelta!