5 mar 2010

Limpieza ("una nada llena")


Poema GNOSIS, de Beatriz Zuluaga:

¿Conoces el olvido?
Es blanco, dolorosamente blanco.
Acaso en un instante
se descorra un horizonte rojo,
y corramos tras él,
para sumir el blanco que nos pesa

y nuevamente es níveo el camino;
en las manos se prende la agonía
y dobla en las arterias la campana.
Quizá nos arrastramos...
porque es lento el camino y es tan blanco,
que se pierde el contacto con la vida.

¿Conoces el olvido?
Mira mis manos blancas, mi cabello,
la sangre que no tiñe,
el pulso que repite horas vacías,
y este grito callado en la garganta.

¿Conoces el olvido?
Mira mi sombra blanca...
y este lento camino hecho de nieve.

Introspecció



You don't throw your life away
Going inside
You get to know who's watching you
And who besides you resides
In your body
Where you're slow
Where you go doesn't matter
'cause there will come a time
When time goes out the window
And you'll learn to drive out of focus
I'm you and if anything unfolds
It's supposed to
You don't throw your time away sitting still
I'm in a chain of memories
It's my will
And I had to consult some figures of my past
And I know someone after me
Will go right back
I'm not telling a view
I've got this night to unglue
I moved this fight away
By doing things there's no reason to do

27 feb 2010

Insólito (In articulo mortis)


¿Sentía realmente miedo? En otras circunstancias, la cuestión hubiera sido buen tema de discusión académica; en la grata compañía de un par de amigos, en una habitación cómoda y caldeada, frente a una chimenea y con una botella a medio vaciar. El miedo como factor inesperado, como conciencia estremecedora de una realidad que se descubre en un momento concreto, aunque siempre haya estado ahí. El miedo como final demoledor de la inconsciencia, o como ruptura de un estado de gracia. El miedo como pecado.

Sin embargo, caminando entre los colores de la noche, Julia era incapaz de considerar como cuestión académica lo que sentía. Había experimentado antes, por supuesto, otras manifestaciones menores de lo mismo. El cuentakilómetros que rebasa lo razonable mientras en paisaje desfila rápidamente a derecha e izquierda y la raya intermitente del asfalto parece una rápida sucesión de balas trazadoras, como en las películas de guerra, engullida por la voraz panza del automóvil. O la sensación de vacío, de hondura insondable y azul, al arrojarse de la cubierta de un barco en mar profunda y nadar, sintiendo cómo el agua resbala sobre la piel desnuda, con la desagradable certeza de que cualquier tipo de tierra firme está demasiado lejos de los pies.

Incluso esos otros terrores inconcretos que forman parte de una misma durante el sueño, para establecer duelos de caprichosos entre la imaginación y la razón, y a los que, casi siempre, basta un acto de voluntad para reducir al recuerdo, o al olvido, con sólo abrir los párpados hacia las sombras familiares del dormitorio.

Pero aquel miedo, que Julia acababa de descubrir, era diferente. Nuevo, insólito, desconocido hasta entonces, sazonado por la sombra del Mal con mayúscula, inicial de aquello que está en el origen del sufrimiento y del dolor. El Mal capaz de abrir el grifo de una ducha sobre el rostro de un hombre asesinado. El Mal que sólo puede pintarse con negro de oscuridad, negro tiniebla, negro soledad. El Mal con M de miedo. Con M de matar.

Fragmento de “La tabla de Flandes”, de Arturo Pérez-Reverte

8 feb 2010

El día se ha ido

Ahora andará por otras tierras,
llevando lejos luces y esperanzas,
aventando bandadas de pájaros remotos,
y rumores, y voces, y campanas,
-ruidoso perro que menea la cola
y ladra ante las puertas entornadas.

(Entretanto, la noche, como un gato
sigiloso, entró por la ventana,
vio unos restos de luz pálida y fría, y
se bebió la última taza.)

Sí;
definitivamente el día se ha ido.
Mucho no se llevó (no trajo nada);
sólo un poco de tiempo entre los dientes,
un menguado rebaño de luces fatigadas.
Tampoco lo lloréis. Puntual e inquieto,
sin duda alguna, volverá mañana.
Ahuyentará a ese gato negro.
Ladrará hasta sacarme de la cama.

Pero no será igual. Será otro día.

Será otro perro de la misma raza.


Ángel González

7 feb 2010

Cremar era un plaer


"Era un plaer especial veure les coses devorades, veure-les ennegrides i canviades. Amb el bec de llautó a les mans, amb aquest gran pitó escopint el seu querosè verinós sobre el món, la sang li batia dins el cap i les seves mans eren les mans d'un admirable director d'orquestra interpretant totes les simfonies de flames i foc per abatre les esparracades i carbonitzades ruïnes de la història. Amb el simbòlic casc numerat 451 al seu cap simple i els ulls esdevinguts flames ataronjades només de pensar el que anava a passar, va disparar el contacte d'ignició i la seva casa va desaparèixer empassada per un foc que cremava el cel del vespre, vermell i groc i negre.

Travessà un eixam de lluernes. Per damunt de tot volia, com en el vell acudit, posar un caramel de pal dins el forn, mentre les ales de colom dels llibres s'agitaven nerviosament i morien al porxo de la casa i damunt la gespa. Mentre els llibres desapareixien en remolins espurnejants i un vent enfosquit per l'incendi se'ls enduia."


Fragment de Fahrenheit 451, de Ray Bradbury

9 ene 2010

Tu boca viene a mí, solo tu boca...


Tu boca viene a mí, solo tu boca.
Viene volando,
libélula de sangre, llamarada
que enciende ésta mi noche de ceniza.
Toda la sal del mar habita en ella,
todo el rumor del mar,
toda la espuma.
Boca para los besos dibujada,
donde duerme tu lengua tentadora.
Todo el vino del mundo está en tu boca,
todo el pecado
y la inocencia toda.
Boca que calla y cuando dice, oculta.
Capaz de toda la verdad tu boca,
de toda la verdad y la mentira.
Ríe tu boca y se despierta el día.
(Relámpagos de nieve hay en tu risa).
Como un tropel de potros me atropellan
los besos de tu boca deliciosa;
tu boca, mariposa equivocada,
tu boca ajena que se desdibuja
en mi noche de círculo y ceniza.

Piedad Bonett

23 dic 2009

Drama em gente


Más «pensamientos».

Día de Navidad. (Humanismo. La «realidad» de la Navidad es subjetiva. Sí, en mi ser. La emoción, como vino, ha pasado. Pero durante un momento he convivido con las esperanzas y las emociones de generaciones innumerables, con las imaginaciones muertas de todo un linaje muerto de místicos.
¡Navidad en mi)
 
Fernando Pessoa

19 dic 2009

Escuchando con mis ojos: ¡los libros me hablan!


Muy en la línea de una entrada del pasado mes de octubre, "Indocti discant, et ament meminisse periti", he aquí otro magistral fragmento que nos invita a reflexionar sobre el valor de la lectura y sus beneficios. En esta ocasión es Franciso de Quevedo el que nos brinda unos excepcionales versos de los que podemos sacar mucho jugo.
Qué bella la idea de entender la lectura como conversación con las grandes almas de todos los tiempos. Una comunicación lingüística sin sonido pero que resulta la mejor comunicación de los espíritus, y en la que participan el yo, los libros, la imprenta y el tiempo. El soneto se merece una profunda lectura.

Retirado en la paz de estos desiertos,
con pocos, pero doctos, libros juntos
vivo en conversación con los difuntos
y escucho con mis ojos a los muertos.
Si no siempre entendidos, siempre abiertos,
o enmiendan, o fecundan mis asuntos;
y en músicos callados contrapuntos
al sueño de la vida hablan despiertos.
Las grandes almas que la muerte ausenta,
de injurias de los años, vengadora,
libra, ¡oh, gran don Josef!, docta la imprenta.
En fuga irrevocable huye la hora;
pero aquella el mejor cálculo cuenta
que en la lección y estudios nos mejora.


12 dic 2009

They're shouting my name...


 
A thousand people yell,
They're shouting my name,
But I want to die in this moment,
I want to die,
And a thousand people smile
They're smiling at me
But I want to die in this moment,
I want to die,

No way to understand
Why I've become the way I am,

But when the sky if filled with stars,
I find the place inside my heart,

Some people can take a blow
And won’t ever drop,
But I want to die in this moment,
I want to die,
She will tell me she loves me
And she won’t ever stop,
But I want to die in this moment,
I want to die,

A coldness in my soul
And I reach out for her to hold,

And then I watch her close her eyes,
It's only me that needs to cry

And if I stay with you,
Do you believe that love comes true?


No way to understand
Why I've become the way I am,

And when the sky is filled with stars,
I find the place inside my heart,
And then I watch her close her eyes,
It's only me who needs to cry,

A thousand people yell,
They're shouting my name,
But I want to die in this moment,
I want to die.

15 nov 2009

Poeta por inanición



A falta de amordeduras
y otros bocados me saldrá
un poema indigente
feo
renqueante
famélico
lacio de sortilegios
con las estrofas voraces
atroz en su ritmo dentado
salivándome los versos mientras
sustantivos y verbos se devoran
las negras quijadas

me saldrá del poema la hambruna
por no acontecer
el deseo en tus brazos


y sin embargo
para esos ojos de hiena

con qué sabrosa cadaverina
con qué enamorada carroña lírica
habré empachado tu natural soberbia

Tina Suárez Rojas

24 oct 2009

Indocti discant, et ament meminisse periti



Si tan noble se considera la invención del barco que lleva de un lugar a otro las riquezas y los placeres de la vida y comunica entre sí las regiones más alejadas para que compartan sus diversos productos, cuánto más debe exaltarse a los libros que, como los navíos, atraviesan los dilatados mares del tiempo y permiten a los hombres participar de la sabiduría, las luces y los descubrimientos de las edades más remotas.

Francis Bacon

10 oct 2009

Escudo


LOS MALES DESPERTARES, de Felipe Benítez Reyes

Defiéndete de ellas. De esas noches
que merecen los turbios homenajes
de la literatura, y que tú ves brillar
en esa joya oscura
-y banal-
que es siempre una metáfora.

-Vosotras,
noches furtivas, malas perras
de arrabal.

Las que perduran
como emblema de juventud en la memoria
no son noches de amor,
sino de gloria pasajera, de tiniebla
y temor, cuando el fondo de un vaso
describe el cielo sucio
que recorre la estrella
fugaz de la alegría.

Defiéndete de ellas. Del disfraz
literario con que ocultan
su carne de ángel muerto,
su luna de guiñol entenebrada.

Defiéndete de ellas.
Y entre la luz de nuevo
-y entre el aire inocente-
en esta habitación enrarecida.

7 oct 2009

Variaciones sobre un viejo tópico


Los violines de Verlaine.
Los soñados caminos de la tarde, de don Antonio.
Un viejo olor a campo.
Un viejo olor a lápices y a cuadernos.
El cielo gris.
El viento entre los árboles.
La caricia de las primeras lluvias.
La tristeza sin causa.
La soledad sonora.
La noche, cada vez más oscura y más larga.
Un cigarrillo que de pronto te sabe al primer cigarrillo.
Una antigua canción que te devuelve tus quince años.
Toda tu vida en imágenes, que acuden atropelladamente
como en una película mal montada...

Ha llegado el otoño.

 Javier Salvago