10 abr 2009

Generación espontánea


Otro poema de Vicente Gallego:

Este día nublado invita al odio,
predispone a estar triste sin motivo,
a insistir por capricho en el dolor.
Y sin embargo el viento, y esta lluvia,
suenan hoy en mi alma de una forma
que a mí mismo me asombra, y hallo paz
en las cosas que ayer me perturbaban,
y hasta el negro del cielo me parece
un hermoso color.
Cuando no soportamos la tristeza,
a menudo nos salva una alegría
que nace de sí misma sin motivo,
y esa dicha es tan rara, y es tan pura,
como la flor que crece sobre el agua:
sin raíz ni cuidados que atenúen
nuestro limpio estupor.
.

2 comentarios:

Diego Jurado dijo...

Bellísimo el poema, Mireia. Y una verdad incuestionable. A veces sucede eso. A mí, sin embargo, esos días me gustan sobremanera, aunque cuando llevo mucho en ellos quiera el sol y las suaves temperaturas. Quizás para volver a tener la necesidad del otro cielo, que arropa y te mete dentro. Mejor, claro, cuando estás en buena compañia. El problema es tenerla, o encontrarla, para ser más preciso.
Besos.
Diego

Crestfallen dijo...

Hola Diego, gracias por tu comentario. Sí, la luz del sol influye mucho en el estado de ánimo. Y la buena compañía también es un ingrediente fundamental!
Espero que estés bien, saludos para Alicante!