
Si alguna vez sufres -y lo harás-
por alguien que te amó y que te abandona,
no le guardes rencor ni le perdones:
deforma su memoria el rencoroso
y en amor el perdón es sólo una palabra
que no se aviene nunca a un sentimiento.
Soporta tu dolor en soledad,
porque el merecimiento aun de la adversidad mayor
está justificado si fuiste desleal a tu conciencia,
no apostando sólo por el amor que te entregaba
su esplendor inocente, sus intocados mundos.
Así que cuando sufras -y lo harás-
por alguien que te amó,
procura siempre acusarte a ti mismo de su olvido
porque fuiste cobarde o quizá fuiste ingrato.
Y aprende que la vida tiene un precio
que no puedes pagar continuamente.
Y aprende dignidad en tu derrota,
agradeciendo a quien te quiso
el regalo fugaz de su hermosura.
Felipe Benítez Reyes
2 comentarios:
Me vas a volver loco con tus poemas, Mireia, de verdad. Me hacen darles vueltas y revueltas. Pero, en culquier caso, me encantan.
Y la foto. Lástima que estuviese preparada, lo que no deja de hacerla muy buena y bellísima.
Un beso.
Diego
Vaya, me tomo bien tu comentario porque veo que es de buen rollo jeje. Diego: me alegro de que sean de tu agrado los poemas, ya que eres el fiel seguidor de este humilde espacio. Sí, son textos para reflexionar, que aunque no sean de mi puño y letra son "minuciosamente" seleccionados.
Te mando un gran abrazo, espero que estés bien. :)
Publicar un comentario