31 mar 2009

Las palabras lo saben


Mínimamente fiel es el mañana,
dice Horacio,
sin que apenas escuchemos su voz,
porque nos obsesionan los días venideros,
y descuidamos cuanto el presente ofrece:
la casa silenciosa, sus aromas,
un frugal desayuno en la cocina,
mientras humean las infusiones
de flor de manzanilla y ajedrea.
Tras los cristales, el cielo blanquecino;
transeúntes ruidosos en sus ciclomotores.
La gente en movimiento va poblando las calles
en las primeras horas, desvanecidas
por nuestras ilusiones de futuro.
Ayer hablabas del otoño cuando febrero nos recibe,
y es tan incierto el porvenir, tan limitado el tiempo,
ni seguro siquiera, para perderlo en proyectos continuos,
cuando clama la vida en esta hora,
y los alientos se funden con la niebla,
mientras atravesamos el paseo,
y aire temprano refresca nuestros rostros.

Dionisia García

29 mar 2009

Correcciones

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La vida se parece a esos poemas
que brotan, en principio, interminables,
retóricos, grandiosos y banales.
Luego vas corrigiendo hasta dejarlos
en lo poco que importa, en los dos versos
que dicen lo que todos ya sabemos.



Javier Salvago

25 mar 2009

La primera piedra


"ANNO DOMINI MCCIII. ET XI KAL. AU- GUSTl SUB DOMINO INNOCErsTIO PA- PA III VEPsERABILI GOISBALDO IIUIC ECCLESIE PRESIDENTE INCLYTUS REX PETRUS SEDUNDUS ET ERMEN- GAUDUS COMES URGELENSíS PRI- MARIUM ISTiUS FABRICE LAPIDEM POSUERUNT BERENGARIO OBIGIONIS OPERARIO EXISTENTE PETRUS DE GUMBA M. ET FABRICATOR."

El 22 de julio de 1203 se colocaba la primera piedra de la Seu Vella de Lleida. Acudieron a la ceremonia el obispo Gombau de Camporrells, el rey Pedro el Católico y el conde Ermengol VII de Urgell. Pere de Coma fue el “Magister Operis Sedis Ilerdensis”.

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19 mar 2009

Advertencia


Si alguna vez sufres -y lo harás-
por alguien que te amó y que te abandona,
no le guardes rencor ni le perdones:
deforma su memoria el rencoroso
y en amor el perdón es sólo una palabra
que no se aviene nunca a un sentimiento.
Soporta tu dolor en soledad,
porque el merecimiento aun de la adversidad mayor
está justificado si fuiste desleal a tu conciencia,
no apostando sólo por el amor que te entregaba
su esplendor inocente, sus intocados mundos.
Así que cuando sufras -y lo harás-
por alguien que te amó,
procura siempre acusarte a ti mismo de su olvido
porque fuiste cobarde o quizá fuiste ingrato.
Y aprende que la vida tiene un precio
que no puedes pagar continuamente.
Y aprende dignidad en tu derrota,
agradeciendo a quien te quiso
el regalo fugaz de su hermosura.

Felipe Benítez Reyes

14 mar 2009

Canción del olvido


El color de los ojos de aquel amor de niño.
El calor del primer beso, que no consigo
recordar, aunque sé que debió de haber sido
inolvidable. Tantos compañeros y amigos
de colegio o de farra, que un día fueron íntimos.
El latín. Tantos nombres de montañas y ríos.
Tantas duras lecciones. Tantos y tantos libros,
con pasión devorados, siempre abiertos, leídos
y olvidados, igual que olvidamos caminos,
propósitos, heridas, afectos y cariños,
paisajes y rostros que el tiempo ha diluido.

Cuando la vida pasa, son tantos los olvidos.
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Javier Salvago

7 mar 2009

Todos ustedes parecen felices...


...Y sonríen, a veces, cuando hablan.
Y se dicen , incluso,
palabras
de amor. Pero
se aman
de dos en dos
para
odiar de mil
en mil. Y guardan
toneladas de asco por cada
milímetro de dicha.
Y parecen -nada
más que parecen- felices,
y hablan
con el fin de ocultar esa amargura
inevitable, y cuántas
veces no lo consiguen, como
no puedo yo ocultarla
por más tiempo; esta
desesperante, estéril, larga,
ciega desolación por cualquier cosa
que -hacia donde no sé-, lenta, me arrastra.

Ángel González

2 mar 2009

Heaven's eyes will never dry...



Whose tears on a gaping voice
Who's stretching arms match
The hunger of mine
There lips will they never join
But always draw me closer
And further entwined
With a promise dealer understand
All freedoms fade away
To a point of view
Where many different pathways meet
And we're standing on this precipice
With nothing much to gain save
But the deep blue screams
Of falling dreams
With our next move

Heaven hide your eyes
Heaven's eyes will never dry

The shades of a thousand steel
Come flashing by my face
In the fury of war
In desolation and abandoned fields
The hungry make their stand
When they'll stand for no more
Hear the passion in their voices
See the heaven in their eyes
Their hopes and schemes are waiting
Dreams of less than paradise
And sometimes we make promises
We never mean to keep
For blackmail is the only deal
A promise dealer sees

Heaven hide your eyes
Heaven's eyes will never dry

1 mar 2009

Absolutely nothing


"Me marchaba ahora sin haber conocido nada de lo que confusamente esperaba: la vida en su plenitud, la alegría, el interés profundo, el amor. De la casa de la calle Aribau no me llevaba nada. Al menos, así creía yo entonces."
.
Carmen Laforet
.
¿Nada? La terrible verdad no sospechada...
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Mágico fluido vital: la fiebre eterna del alma humana


METAL PESADO, de Carlos Marzal

Igual que sucedía, siendo niños,
con las mágicas gotas de mercurio,
que se multiplicaban imposibles
en una perturbada geometría,
al romperse el termómetro, y daban a la fiebre
una pátina más de irrealidad,
el clima incomprensible de los relojes blandos.
Algo de ese fenómeno concierne a nuestra alma.
En un sentido estricto, cada cual
es obra de un sinfín de multiplicaciones,
de errores de la especie, de conquistas
contra la oscuridad. Un individuo
es en su anonimato una obra de arte,
un atávico mapa del tesoro
tatuado en la piel de las genealogías
y que lleva hasta él mismo a sangre y fuego.
No hay nada que no hayamos recibido
ni nada que no demos en herencia.
Existe una razón para sentir orgullo
en mitad de esta fiebre que no acaba.
Somos custodios de un metal pesado,
lujosas gotas de mercurio amante.

28 feb 2009

La voz precisa...


Sella tú con tus labios, éstos míos.
Pon tu mano en mi mano.
O deja que acaricie tu cabello,
tus mejillas, tu frente,
mientras hundo mis ojos en tus ojos,
en la insondable luz de tu mirada.
Deja que, así, te exprese,
cuando huyen las palabras
-ay, expresión del tacto,única voz precisa-,
deja que, así, te exprese mi ternura.

Vicente Gaos

25 feb 2009

La escarcha mutua (Luis Rosales)


¿No piensas tú que todo ha sido un sueño,
pues no es posible que sea real esta ventura infinitiva
que nosotros tenemos,
y llena nuestras vidas igual que el aire llena una habitación,
sin dejar un vacío,
ni una sombra de nieve en nuestros labios?
¿No piensas tú que las imágenes del sueño son migajas de
ayer,
humo que se deslíe de unas sombras
que hemos vivido en otro tiempo,
y tal vez
con distintos amantes que van superponiéndose en nuestros
ojos
como el tronco de un árbol se hace con diferentes capas de
madera?
¿No piensas tú que los amores que tuvimos,
los amores que hemos ido enterrando al largo del vivir,
se interfieren entrelazándose
y a veces son lianas de apretura y verdor
y a veces son de escarcha mutua?
Cuando te veo reír hay ocasiones en que no sé por qué te ríes,
por quién estás riendo,
y algunas veces,
de igual modo,
cuando se sobreponen nuestros cuerpos,
se me empaña la vista
ya que para llegar hasta tu origen
tengo que compartirte
-lo sé muy bien sabido-,
tengo que compartirte con distintas personas,
tus padres, tus amigos, tus amantes,
y sufro
y no me importa
porque tengo que hacerlo,
es necesario,
amiga mía,
lo mismo que al entrar por vez primera en una casa donde
vas a vivir,
los ojos agolpados se quedan huérfanos de nacimiento
pues necesitan ver lo que no han conocido,
lo que no he conocido de tu vida anterior
y tengo que hacer mío pues ya me constituye por amarte.

La vida es una herencia sucesiva
y yo sé que he heredado tu cuerpo,
tus palabras,
tus sombras,
y por eso cuando estoy a tu lado
siento a veces una habilitación desconectada como si me
movieran las raíces,
pero siento también una alegría hecha de imágenes
superpuestas
que se organizan en mi memoria como un collage
y esto suele pasarme entrando en nuestra casa,
pues entonces recuerdo
que hemos vivido anteriormente
-¿con quién lo hemos vivido?-,
muy quietecitos en un diván
ligeramente verde y ahora estoy viendo otro ligeramente
gris,
y los colores se confunden en mi retina,
y el tiempo se convierte en un hotel con las habitaciones
incomunicadas,
pues recuerdo,
y nunca dejo de recordar,
que nosotros hemos estado muy quietecitos y muchas veces
en una casa ajena y con jardines que era una prohibición,
una casa con discos en las sillas y cartas de navegar en las
paredes,
y en ella era imposible naufragar,
y nunca naufragamos,
ni podíamos hacerlo puesto que en el diván ligeramente
verde
siempre estábamos saludándonos como los barcos se saludan
en la lejanía,
y tú me hablabas a todas horas del mismo tema
pues el dolor es igual que el invierno,
y las palabras se iban quedando quietas en tu boca,
quietas y diluyéndose
como las flores en un vaso.

Hay nombres que es difícil recordarlos
y nombres que llevamos con nosotros como se lleva un traje,
pero no debes olvidar que aquellos días eran de luto,
y así empezó nuestra ventura,
esta ventura un poco amordazada
que tuvo nombre ajeno en su partida de bautismo,
¡no puedes olvidarlo!
no puedes olvidar que la fidelidad a una agonía
hizo que nos amáramos de una manera extraña
igual que la respiración se convierte en silencio junto a una
cama de hospital.
La muerte todo lo hermosea
y el luto iba creciendo entre nosotros,
creciendo y habitándonos,
y nuestros ojos se coagulaban al mirarse
porque durante mucho tiempo, amiga mía, fuimos los brazos
de una cruz.
Así tenía que ser
ya que lo verdadero es como un río
y el agua va tomando la forma de su cauce;
así debía de ser
ya que lo verdadero es como un molde
que da su forma a todo lo existente
¡y hay tantas cosas en la vida que se viven así desde un
hueco anterior que las sitúa
y les da su lugar en la tierra!
y hay tantas cosas nuestras que nacieron de un hueco,
y no sé si han pasado, ¡no lo sé!,
pues sólo tú puedes decirme
si hay algo entre nosotros que no ha nacido para morir
y es perdurable,
lo mismo que ese nombre o ese hombre que dio su forma
a nuestro amor
cuando sólo era un hueco bajo tierra,
esto es: una verdad,
que aún dice sus palabras en nosotros,
que aún vive, pero sólo entre nosotros, para siempre jamás.
.

24 feb 2009

Desfacer entuertos


DISQUISICIÓN EN EL INSOMNIO, de Carlos Drummond de Andrade

¿Qué es locura: ser caballero andante
o seguirlo como escudero?
¿De él o yo, quién es loco verdadero?
¿El que, despierto, sueña insanamente?
¿El que, aunque esté vendado,
sigue el sueño y ve lo real
de un loco por las brujas embrujado?
Heme, tal vez, único demente
y sabiéndome tal, fuera de quicio,
soy —insensato— un loco de juicio.
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23 feb 2009

Equipaje


Mantén, camino, tú, la esperanza.

Van cayendo los días
en las secas cunetas de mis años,
pasan las estaciones,
otros son los viajeros que hoy marchan a mi lado,
ha caído algún árbol que estuvo antes erguido
y las aves que perdieron el rumbo
vuelan ya de regreso.

Manténte tú, camino,
con cansancio y con sed, con hambre y con deseo,
y dame tus placeres,
tu empinada hermosura hacia el ocaso.

Irene Sánchez Carrón

21 feb 2009

¡Parásita insaciable, necrófaga voraz!

De Flor Alba Uribe:

Nos toma sin un porqué,
sin hora señalada,
sin un tímido ademán sobre la espalda;
franquea el instante su presencia advenediza,
pálida huésped
con su viudez de fiesta.
Y se asila en silencio,
fibra a fibra
se instala en nuestro lecho y nuestra mesa,
trasgrede todo muro, toda puerta
donde el alma se defiende
en pro y en contra.
¡Ah, tristeza!
¡Tristeza!
Parásita insaciable,
necrófaga voraz,
te nutres de pretérito, revuelcas viejas ruinas.
Exhumas, siempre exhumas
las desoladas momias
que celan y vigilan batallas y naufragios,
soberbios esqueletos
de fracasadas fugas.
Engulles los despojos, cadáveres de sueños,
una pena extraviada, un rencor que no te atañe.
Entonces
lloramos la certeza
de un río subterráneo
que crece entre los huesos
y mucho más adentro.
Y el río se vuelve mar, y el mar se torna eco
que repite honda tras honda
idéntico lamento.