13 jun 2009

Dulce harmonía


LA HORA, de Flor Alba Uribe

Hombre mío,
es la hora
de la pasión unánime,
la conjunción perfecta que nos brinda el instante.
¡Oh, pura incandescencia de cuerpos que se buscan
y esperan anhelantes la dúplice ventura!
Tus brazos
que me anudan,
tu boca
empuja y desordena la sangre en mis arterias.
La hora del festejo para mis manos ávidas
que entre risas y besos
persiguen tu epidermis,
su límpida tersura trigueña, aire-soleada.
Sobre el dorado raso de tu piel-maravilla
desciende mi ternura
cual bandada de pájaros,
te palpo,
te conozco,
y aprendo de memoria llanuras y declives,
boscajes infinitos,
tu sexo hebra por hebra, fragancia por fragancia.
La hora de tus manos, palomas y tigresas,
marcando fuego a fuego su lento itinerario,
avanzan y regresan,
escalan y descienden
por suaves territorios y recodos salobres
izando en cada poro banderines de gozo.
Amor mío,es la hora
de la ternura unánime,
una mujer y un hombre, de nuevo el paraíso.
.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Mireia.
Precioso poema, y preciosista por otra parte. Me ha encantado el fondo y la forma, esa elección de las palabras y el juego...
Gusto exquisito el tuyo, como siempre. Gracias por traerlo.
Un beso.
Diego

Crestfallen dijo...

Me alegro que sea de tu agrado el poema y agradecida por tu comentario, Diego.
Abrazos!