25 jun 2009

Instantes cotidianos


Cómo quiero la grandeza
de las cosas simples.
Por eso vuelvo hoy
al principio,
en busca de ese génesis
con aroma de leche y estiércol.
Suavidad de la guama,
esbeltez de espartillo,
humedecidos pies de bosque,
complejidad amorosa de la noche
al calor de la leña,
paredes dibujadas con humo,
paseo de cocuyos,
tibio lecho con olor
de arrayanes.
Principio del amor,
alfabeto de sexo
aprendido
en el arrullo fresco de palomas,
en el relincho recio
de un caballo,
en el temblor de ancas,
soberbia de la sangre
en crines desbocadas.

Milagro de los cuentos
en la voz ancestral de los abuelos,
castillos y palacios,
duendes y hadas,
puente de los fantasmas,
musgo para los sueños,
armonía de un tiple
junto al pilón,
tierno maíz,
dorada redondez de los buñuelos.
Implacable reloj
que me lanzó de pronto
a ser grande,
así sin previo aviso,
sin tiempo de ordenar
la valija
para ese itinerario de la vida.

Beatriz Zuluaga

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