
de esta tarde de junio,
el fulgor de las horas en que nos entregamos
al conocimiento de la verdad del amor,
a la gran llamarada del encuentro.
Ahora sabemos que toda la alegría
cabe en el mundo breve de esta habitación,
en el espacio ardiente de este lecho.
La luz cansada del atardecer
dibuja sobre el tiempo islas doradas.
En un rincón del cuarto
brilla la enredadera de la música.
Un viento súbito sacude nuestros cuerpos.
y lo olvidamos todo.
Después regresan las miradas lentas,
los gestos satisfechos, las sonrisas.
Y luego contemplamos en silencio
con qué dulzura va cayendo la noche
sobre la indiferente ciudad que nos rodea.
.
Eloy Sánchez Rosillo
2 comentarios:
Hola Mireia.
Que sutil cambio se está produciendo en los poemas que escoges. El amor en los calores del verano. Toda una elegía al lecho, bueno a los alrededores, como decía Pessoa, y su centro, en una cálida tarde de verano.
¿Aún con exámenes? Para matarte o matar a los que los ponen. Y sin vacaciones en breve. Para llorar.
Yo las comienzo cerca del 15 de julio, me aclimataré en Pirineos, y en agosto me voy a Perú.
Ya hablamos.
Un beso.
Diego
Así es, el blog ha dado un giro en estos últimos tiempos, será que mi estado de ánimo incide en la selección de poemas :)
Sí, aún con exámenes... bien, solo me queda uno!
Me alegro que puedas disfrutar plenamente de tus vacaciones. ¿Y a qué parte de los Pirineos irás?
Un beso!
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