23 jun 2009

Sombras particulares


EN CONTRA DEL OLVIDO, de Felipe Benítez Reyes

Si el tiempo en la memoria no muriese
tan lento y torturado, disponiendo
por tanto una manera melancólica
de volver al pasado y de sentirlo
no como un algo muerto, sino siempre
a punto de morir y siempre herido
-y renacido siempre, y de tiniebla.
Si el tiempo, en fin, tuviese potestad
para borrar su estela de memoria,
para enterrar sin daño los recuerdos
en vez de darles rango de abstracción
-y en las tardes vacías recordar;
con algo de tahúr y algo de mago,
lo que ya sólo es ficción del tiempo
como un viento lejano, un eco frío.
Si todo fuese así, si en el pasado
no fuera uno la estatua de sí mismo
en una plaza oscura y sin palomas
o el actor secundario de una obra
retirada de escena, me pregunto
qué sería -imagina- de nosotros,
que sellamos un pacto tan antiguo
como el color del aire en la mañana.
Qué habría de ser entonces, sin memoria,
de nosotros, que hacemos renacer
al juntar nuestras manos esta noche
tantas noches y lunas y ciudades
y tembloroso mar de las estrellas.
.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Mireia.
Tremendo el poema. De una suavidad y unaternura y una melancolía que dan ganas de dejarse arrastrar por las palabras mientras las lees.
Y es verdad, así es.
Un beso.
Diego

Crestfallen dijo...

Un poema muy bello, efectivamente. ¿Qué sería de nosotros sin nuestros recuerdos? Hay que saber seleccionarlos, recordar lo bello y olvidar lo nocivo.
¿Cómo se presenta el verano? Yo sigo de exámenes jeje. Gracias por pasar. Saludos Diego!